Años 30

Los años que median entre 1931 y 1936 suponen desde el punto de vista político un periodo de intensidad excepcional para la Historia de España, dominados sobre todo por la frustrada experiencia de la Segunda República Española, proclamada un 14 de abril de 1931.

En lo material, esos breves años constituyen para
la Gran Vía la conformación definitiva de su trazado, pues aunque el tercer tramo o avenida de Eduardo Dato había comenzado a gestarse en 1926, su materialización se acomete en este periodo, con la peculiaridad de existir algunos solares que no se ocuparían hasta después de 1940.

Son los años de edificación de los grandes edificios que perfilan su tono urbano, como las moles de
la Telefónica o el Carrión. Además, todo ese tiempo será clave para el asentamiento y raigambre de las distintas tiendas, locales comerciales y de ocio, como el emblemático Chicote, y las distintas salas dedicadas al cine, además de la consolidación del comercio mayorista. Después de la fallida experiencia de los Almacenes Madrid-París, el mejor ejemplo es el conocido SEPU, acrónimo de la Sociedad Española de Precios Únicos, empresa dedicada a la venta minorista de un reducido surtido de artículos, de fácil manejo y a bajo precio.

El convulso periodo es testigo, por último, de la acentuación de los rasgos típicos de cada uno de los tramos en que se divide
la Gran Vía, la calle del Conde de Peñalver, identificado con las tiendas de lujo; el bulevar o tramo de Pi y Margall, identificado con las recién surgidas Salas de Cinematógrafo y comercio mayorista; y el último de Eduardo Dato, aún por terminar y que tomaría su personalidad final en el siguiente decenio.

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