La década de los 80 elevó a mito a la Gran Vía y los chicos de la Movida madrileña vivieron en sus discotecas y locales de moda una ola de vanguardia y creatividad artística que plasmó en sus videoclips, fotografías y lienzos la transformación de este espacio urbano, más cosmopolita que nunca, más desenfadado que nunca, y a la vez pleno de tradición e historia.